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La espacialidad crítica en el pensamiento político-social latinoamericano

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Fundamentos

 

Este programa se encuadra dentro de la perspectiva crítica interdisciplinaria con que el pensamiento social latinoamericano ejerce desde sus orígenes mismos el estudio de la sociedad, puesto que está abocado a la (re)construcción y desarrollo de un marco teórico-epistemológico que intersecta las miradas antropológica, geográfica, politológica, sociológica, económica, histórica y filosófica para abordar las transformaciones de la forma “Estado” en Latinoamérica asociadas al proceso globalizador, tomando como eje la categoría “espacio”. Aspiramos con esto a procurarle anclaje institucional dentro de la Universidad Nacional de Córdoba a un trabajo de investigación en red, colectivo y regional (latino y centroamericano), iniciado en el Seminario de posgrado “Territorialidades, nacionalidades, ciudadanías”, en la cátedra Florestan Fernandes (CLACSO) desde el Centro de Estudios Avanzados (CEA), durante el año 2011.

 

Nuestra justificación para proyectar ese trabajo colectivo a la modalidad de programa de investigación puede desglosarse en las siguientes razones:

a) nos proponemos agrupar y brindar respaldo teórico y epistémico-metodológico a una serie de proyectos individuales que los participantes del Seminario citado iniciaron al concluirlo – los cuales cuentan ya con el aval, y en algunos casos con financiamiento, tanto de universidades argentinas como de otros prestigiosos centros y universidades latino y centroamericanas – siguiendo los lineamientos de un paradigma gnoseológico específico que hemos denominado de “espacialidad crítica”;

b) el enfoque con el que se desarrollarán y al cual contribuirán a fortalecer tales proyectos, difiriere sustancialmente de las demás perspectivas que operan actualmente en los programas ya existentes en el CEA dentro del área de Estudios Latinoamericanos, ya que se funda en la constatación de un cambio cognitivo paradigmático que no se limita a un desplazamiento epistémico-categorial (cronocentrismo-espaciocentrismo) sino que sustenta la hipótesis de la emergencia de un enfoque fronterizo con eje en la categoría “espacio”, donde confluirían el pensamiento social crítico latino y centroamericano, los Estudios Subalternos del Sur de Asia, y diversas voces críticas del sur de Europa y del sur de EE.UU. Paradigma éste cuya crítica de la modernidad – a diferencia de los cuestionamientos posmodernos –  ya no es interna a ella misma sino que se plantea desde un lugar de enunciación “otro” ;

c) La matriz teórica que propusimos en aquella experiencia colectiva (CEA-CLACSO, 2011) planteó una diversidad de materias y cuestiones – varias de ellas hoy plasmadas en los mencionados proyectos individuales en curso – vinculadas entre sí pero a la vez, lo suficientemente autónomas en sus problemáticas como para requerir un área programática propia que postule objetivos generales y coordine los distintos objetivos particulares de investigación. En este sentido, aunque alguno de los programas ya existentes en el CEA pudiera incluir proyectos guiados por la perspectiva del paradigma otro (Mignolo, 2003), de acuerdo a la fundamentación teórica que los sustenta, no sería éste su marco programático general.

Ofrecemos a continuación una justificación ampliada del marco general que desarrollaremos:

En las últimas cuatro décadas del siglo XX el espacio deja de ser concebido como mero “referente geofísico” principalmente ligado a la noción jurídico-política de “territorio” para pasar a ser considerado como “producto y productor de lo social”, esto es, como un “elemento que transforma y es transformado por los procesos históricos, económicos, políticos y culturales” (Piazzini Suárez, 2008). Progresivamente el espacio se va convirtiendo en una categoría de análisis central para la comprensión de los fenómenos sociales contemporáneos, desplazando o subordinando a la categoría “tiempo”. Como advierte perspicaz y proféticamente Michel Foucault en su conferencia de 1967 “Des espaces autres”, se comienza a arribar a una nueva época que deja atrás la gran obsesión del siglo XIX por la historia y trae consigo una nueva experiencia del espacio: “la de lo simultáneo, la yuxtaposición, la de lo cercano y lo lejano, la de la proximidad, la de lo disperso, en la cual el mundo se experimenta menos como una gran vida que se desarrolla en el tiempo y más como una red que conecta puntos y entrecruza con ellos su madeja”. 

En aquel escrito Foucault nos habla de “heterotopías” las cuales, a diferencia de las utopías (esencialmente irreales), son lugares absolutamente otros que aunque localizables poseen una dimensión de virtualidad (semejante al fondo del espejo) donde todos los demás emplazamientos que se encuentran en el interior de la cultura – esos otros espacios en los que vivimos – son reflejados y adquieren sentido. Esta idea del aspecto virtual que poseen o asumen ciertas espacialidades nos resulta particularmente interesante para pensar la realidad latinoamericana, pues ¿acaso la colonialidad no podría ser vista como la heterotopía de la modernidad?

La experiencia contemporánea del espacio como red que entrelaza puntos heterogéneos favorece una nueva concepción del “mundo” como “espacio de poder” mejor caracterizado por la metáfora de “una microfísica” que por la estructura vertical de mando-obediencia encarnada en el Estado-nación europeo que las Américas debían replicar. Con inigualable agudeza Foucault enuncia (hace ya más de cuarenta años) una cuestión inquietante – hoy acuciante – tanto para el hombre contemporáneo como para las cada vez más inadecuadas organizaciones territoriales modernas: “No se trata sólo de saber si habrá suficiente espacio para el hombre en el mundo sino qué relaciones de vecindad, qué tipos de almacenamiento, circulación y clasificación de elementos humanos deberán ser adoptados en cada situación dada para lograr un determinado fin”.

Es que, como bien ha advertido David Harvey (2008), siguiendo a Henri Lefebvre, en la economía capitalista el dominio simultáneo del tiempo y el espacio constituye un elemento sustancial del poder social sobre la vida cotidiana. Pero en la transición hacia el modo de acumulación flexible o posfordista la experiencia de aquéllos se transforma profundamente. Entre la época del trazado de los mapas que hicieron posible la apropiación del espacio mundial para usos privados y la incorporación del reloj/cronómetro para medir el tiempo de trabajo del obrero y la etapa actual del just in time de las fábricas deslocalizadas se produce una alteración radical – en la que las luchas colectivas no cumplen un papel menor – de las reglas del “sentido común” que definen el “tiempo y lugar para todo” utilizadas para realizar distribuciones específicas de poder social entre clases sociales, entre hombres y mujeres, etc.  Esto nos permite advertir que las cualidades objetivas que atribuimos al espacio y al tiempo surgen de las discursividades y prácticas sociales y, en consecuencia, son modificadas por éstas.

Si ya Gurvitch en 1964 había reemplazado la proposición según la cual “hay un tiempo para todo” por la de “toda relación social contiene su propio sentido del tiempo”, siguiendo a Harvey podríamos afirmar que toda forma de vida individual y social tiene su propio sentido del tiempo y del espacio. La “esencia” del espacio es social, dictamina el geógrafo brasileño Milton Santos (2009). Se comienza entonces a hablar de “espacialidades” como formas de producción social del espacio que repercuten en nuestra manera de pensar y conocer lo social, y se cobra conciencia de la importancia de la relación existente entre los lugares epistémicos de enunciación y las diferentes localizaciones geopolíticas.

Comienza a gestarse entonces lo que denominamos un “paradigma de la espacialidad crítica” que está abocado a una revisión profunda de la geografía moderna de producción de conocimiento que reconoce “autoridad” a ciertos lugares privilegiados de enunciación y relega a otros al locus de objeto a ser estudiado por los sujetos epistémicos “competentes”. Para este enfoque la modernidad es una determinada “geopolítica del conocimiento” (Mignolo, 2003) proyectada desde un paradigma cronocéntrico que encuadra a las sociedades latinoamericanas bajo el polo negativo de las dicotomías progreso-atraso, modernidad-modernización, desarrollo-subdesarrollo, Historia-Geografía, ciencia-mito, etc. (Fabian, 1983). Su constitución supone por tanto la deconstrucción del par conceptual espacio-tiempo en tanto eje articulador de la estructura argumental de esa “geopolítica del conocimiento” que se ha empeñado en  encubrir su propia condición de posibilidad: el espacio, i.e. la especificidad de lo local y las representaciones de los propios actores.

Pero no podemos desconocer que tal reflexión crítica se lleva adelante en un contexto de cambio social que afecta en forma directa al orden geopolítico moderno articulado en torno al Estado-nación, el cual ancla al sustrato geofísico no sólo la soberanía sino también el sentido de pertenencia y la identidad o las “identificaciones” (Balibar, 2005) individuales y colectivas. El resurgimiento de las concepciones naturalistas del “pueblo” entendido como etnia e incluso como “raza”, el rebrote de nacionalismos de corte populista o xenofóbicos, los conflictos bélicos y genocidios de fines del siglo XX en la Europa del Este, la preocupación por la escasa legitimidad que el nuevo “ciudadano europeo” despojado de su sentido de pertenencia está dispuesto a reconocer a las normativas de la UE, ponen en evidencia la magnitud del cambio. Los países latinoamericanos no son inmunes al mismo, por el contrario se ven profundamente afectados pero desde una realidad otra que exige ser pensada desde su diferencia que es, desde su origen, en primer lugar “espacial”.

Reconocemos entonces un proceso complejo, en marcha, donde cambio social y pensamiento crítico parecen confluir en una reconfiguración de las localizaciones geopolíticas y cartografías cognitivas. La complejidad de estas transformaciones requiere para su comprensión, sin lugar a duda, un abordaje transdisciplinar pues el “espacio” se ha vuelto una “frontera transdisciplinar” (Piazzini Suárez, 2008).  Teniendo esto en cuenta, proponemos la consideración de dos variables para una adecuada comprensión de lo que denominamos la crisis del paradigma cronocéntrico:

A) La alteración profunda que las transformaciones económicas y tecnológicas ligadas a la globalización operan sobre las construcciones socio-políticas modificando los “anclajes territoriales”, las “delimitaciones fronterizas” y las “representaciones sociales” sobre los mismos que estaban ligadas a la geopolítica del Estado-nación, exigiendo la revisión de las categorías vigentes y la incorporación de otras nuevas.

B) La deconstrucción que el pensamiento crítico latinoamericano, enmarcado en un contexto más amplio de pensamiento social crítico mundial, viene produciendo sobre el par conceptual espacio-tiempo.

En relación a esta última, sostenemos que en el pensamiento social poscolonial de las últimas décadas puede constatarse la visibilización de un paradigma teórico que podría ser denominado como de la “espacialidad” o “espacialización crítica”, que contra la cosmovisión cronocéntrica procura repensar en clave espacial la resistencia a los “diseños globales” actualmente hegemónicos vinculados al neoliberalismo y al posfordismo. Walter Mignolo identifica este giro con la emergencia de un “paradigma otro” – dentro del cual sería posible compatibilizar las diversas voces críticas provenientes de los estudios subalternos del sur de Asia, del paradigma transicional del sur de Europa, del pensamiento africano, latino-centro americano y del sur de EE.UU – cuya conformación supone la deconstrucción del par conceptual espacio-tiempo en tanto eje articulador de la estructura argumental de la geopolítica moderna del conocimiento que se ha empeñado persistentemente en encubrir su propia condición de posibilidad: el espacio, i.e. la especificidad de lo local y las representaciones de los propios actores.

Ahora bien, recuperar la especificidad de lo local supone a nuestro modo de ver  asumir que pensar en y sobre las sociedades poscoloniales – y de Latinoamérica en particular – es un acto político pues su historia moderno/colonial está ligada a la lucha por la configuración y/o la redefinición constante de la nación. Así el legado de teóricos de la talla de Florestan Fernandes, Darcy Ribeiro o José Carlos Mariátegui  permitiría señalar como un sello distintivo de la antropología latinoamericana – que podría extenderse a todo el pensamiento social – el “naciocentrismo” (Elías, 1989; Jimeno, 2005) puesto que elabora categorías para estudiar a un “otro” – indígena, campesino, negro, pobre, etc. – que es, o aspira a ser, un “co-ciudadano”.

Diversas voces (Chatterjee, 2008; Tapia, 2008; Bhabha, 2010) han abordado específicamente la cuestión de cuál puede ser el sentido de la “nación” en los países que tienen un pasado colonial – más allá del significado decimonónico del término asumido por las élites locales – vinculando la actuación de las resistencias levantadas contra el orden capitalista global con la constitución de espacios ético-políticos y aportando nuevos términos para la “justicia social” ligados a la “espacialidad otra” que atraviesa al concepto “nación” en las diferentes realidades sociales estudiadas. Partha Chatterjee (2008) ha mostrado que el contexto contemporáneo de transformaciones exige repensar la nación – y con ella la política – en un “tiempo heterogéneo” contrapuesto al “espacio-tiempo homogéneo y vacío de la modernidad” constituido imaginariamente sobre los conceptos universales de la teoría social moderna: naciones, estados, fronteras, ciudadanos, revoluciones, etc.

La nación como categoría universal que encontraba su correlato necesario en la noción de una sociedad civil libre e igualitaria, se encuentra hoy fuertemente cuestionada con la emergencia de una “sociedad política” integrada por grupos de población heterogéneos en su composición y sus demandas, mayormente excluidos de los grupos de élites ciudadanos.

Estos sujetos de las políticas públicas de asistencia o reducción de la pobreza, aunque muchas veces recurren a “acciones de resistencia” (Gargarella, 2005) ilegales, articulan sus reclamos en el lenguaje de los derechos e incorporan estrategias de negociación democráticas en muchos casos eficaces frente a la predominante faceta administrativa adquirida por el Estado. Los diferentes espacios políticos conquistados por estos grupos producen diferentes “naciones” o “comunidades imaginarias” (Anderson, ) pues lo “social heterogéneo” donde coexisten “espacios estatalizados, (no)estatalizados o de Estado ausente y (des)estatalizados o de Estado retraído/mínimo, produce un quiebre de lo “nacional homogéneo”. En la actividad de los diversos grupos se puede observar la naturaleza espacial del poder (Foucault, 1967, Santos, Lefebvre, Bourdieu, Harvey, Sewell, 2001) y su capacidad de transformación de espacios concretos en “zonas seguras” o “santuarios” para el accionar político o en algunos casos, delictivo.

Puede afirmarse entonces que el “territorio” considerado en su dimensión identitaria, deja de ser un significante de identidad “nacional” y es reconfigurado a nivel local y regional dando lugar a significaciones otras: ser inmigrante, refugiado, campesino, pobre, mujer, niño, etc., i.e. un miembro de una comunidad entendida como espacio de emergencia de resistencias y “reciudadanizaciones” fragmentadas. Espacios tradicionalmente considerados no-políticos (familia, barrio, escuela, asociaciones de todo orden) se vuelven objeto de estrategias de control en procesos de “des” y “re” territorialización constante. Pero paralelamente a esta desnacionalización de la ciudadanía y la consecuente pérdida de legitimidad del Estado, puede observarse cómo se potencia desde organismos internacionales una virtual ciudadanía desterritorializada mundial, la cual sin embargo se revela imposible por los desequilibrios geopolíticos y económicos internacionales.

Dentro de las diversas maneras de imaginar y representar el espacio, los mapas y otras diversas redes de significación procuran dar cuenta de los mecanismos de representación/distorsión de la realidad (Sousa Santos, 2003). Afirmamos que la imaginación geopolítica moderna, con sus “diseños globales” (Occidente-Oriente, Norte-Sur, Centro-Periferia) se desarrolló a la par del sistema territorial del Estado moderno (Wallerstein, Mignolo, 2003). Pero en las últimas décadas este imaginario territorial viene siendo cuestionado tanto por los cambios económicos y tecnológicos asociados a la globalización, como por la tarea crítica de un “pensamiento fronterizo” (Mignolo, 2003) abierto a la producción de narrativas no-estadocéntricas sobre el espacio, la seguridad y el territorio (O’Tuathail, 2000).

En el marco de estas transformaciones globales el control sobre los espacios geo-económicos se vuelve central para la construcción de identidades colectivas. El espacio geográfico como producto social ligado a la economía y a la política, puede ser considerado como “territorio” entendiendo por éste “la porción de naturaleza y por tanto del espacio, sobre el que una sociedad determinada reivindica y garantiza a todos o a parte de sus miembros derechos estables de acceso…y de uso sobre los recursos que allí se encuentran y que dicha sociedad…es capaz de explotar (Godelier, 1990). El espacio geo-económico aparece así ligado al reconocimiento de derechos que no se agotan en los derechos de propiedad sino que se extienden a demandas de reconocimiento político de identidades colectivas siempre diversas por estar fundadas en la historicidad de las formaciones socio-geográficas.

La modalidad posfordista de producción incrementa las tensiones históricas dentro de los Estados-nación latinoamericanos – donde coexisten con esa modalidad no sólo formas de producción fordistas sino incluso formas arcaicas” de dominio personal –, entre las territorialidades internas reconocidas y las que aún luchan por serlo, como aquellos pueblos indígenas de “fronteras territorialmente fluidas, que oscilan regularmente en función de variables demográficas, expediciones guerreras o movimientos migratorios de varios tipos” (Pacheco de Oliveira, 1999), o los trabajadores rurales y urbanos, en muchos casos indocumentados provenientes de otros países, que pasan a incrementar las masas de excluidos (Svampa, 2005, 20008; Porto Gonçalves, 2001; Hocsman, 2004).

El Estado-nación se encuentra hoy inserto en una red constituida por múltiples agencias y grupos de poder transnacionales que ha puesto en crisis el poder soberano para configurar una identidad colectiva basada en la conciencia del nosotros. En los Estados europeos la construcción del pueblo y de la nación estuvo ligada a la oposición conceptual  “pueblo-multitud” gestada en la moderna Ciencia Política. La colonización proyectó al resto del mundo el trazado de las fronteras internas que separan al pueblo de la multitud, a la civilización de la barbarie, las cuales se materializaron (entre otras formas) en límites espaciales. Actualmente el proceso civilizador tiende a desdibujar los límites conocidos, simbólicos y materiales.

La proliferación de grupos de poder que dentro y fuera del Estado disputan hoy la representación de los intereses individuales, mediante la utilización de recursos tecnológico-comunicacionales (que ofrecen por sí mismos nuevos mecanismos de identificación) sumada a los movimientos migratorios constantes impulsados por los imperativos económicos impuestos por el posfordismo, debilitan tanto las identidades nacionales como espaciales reconocidas (Rosales, 2010). Se torna necesario pues, problematizar otros conceptos como el de “(des)(re)territorialización” en su vinculación con la resignificación contemporánea del par “pueblo-multitud”. (Negri-Hardt, 2004; Negri, 2003; Virno, 2003; Sousa Santos, 2009).

El cientista social argentino Daniel Mato (2008) advierte que reconocer el carácter “transnacional” o “global” de ciertos procesos sociales no debe llevarnos a asumir acríticamente que estos sean “desterritorializados”, puesto que tales procesos “no carecen de vínculos territoriales significativos”. Las prácticas y representaciones de los llamados “actores globales” responden en muchos casos a tendencias sociales hegemónicas o contra-hegemónicas existentes en sus respectivos países o a interpretaciones de las experiencias sociales propias de sus gobiernos. En otros casos responden a tensiones y negociaciones experimentadas dentro de organismos internacionales o multilaterales pero que provienen a su vez de visiones  de la realidad de quienes los integran, los cuales responden a su vez a prácticas e interpretaciones situadas territorialmente. Por otra parte, estos actores globales interactúan con “actores locales y nacionales”. De allí que Mato proponga hablar en términos de “transterritorialidad, multiterritorialidad o reterritorialización” para evitar incurrir en fetichismos de globalidad que tienden a ver como anónimos los juegos de estructuras y flujos que atraviesan hoy a todas las sociedades humanas.

Tales procesos involucran un amplísimo abanico de fenómenos que muestran que la globalización no puede ser reducida al neoliberalismo, sino que tiene que ser abordada en toda su complejidad que refiere a flujos migratorios, comunicaciones y prácticas de actores múltiples y heterogéneos como Estados, organismos internacionales, ONGs, empresas, movimientos indígenas, ambientalistas, pacifistas, etc. que van acompañados de la politización global de ideas de etnicidad, raza, sociedad civil, democracia, ciudadanía, género, ecología, etc. (Mato, 2008) caracterizados mejor por la transterritorialidad que por la desterritorialización, o en todo caso para ser comprendidos por el par “desterritorialización-reterritorialización”. Los actores que intervienen están siempre fuertemente vinculados al “territorio” en el sentido de aquel espacio geográfico-social que es locus de apropiación y, por eso mismo, de conflictividad, signado por luchas de dominación y resistencia, control y emancipación (Mançano Fernandes,) en las cuales se constituyen identidades o identificaciones, siempre dinámicas y mutables, que producen en cada momento diferentes topologías sociales.

Ahora bien, lo que los procesos que conforman la globalización evidencian es que hay sí un desdibujamiento de lo que fueran las fronteras territoriales dentro de las cuales el Estado se definía como poder soberano, a partir del monopolio de la violencia física “legítima”. El proceso histórico de monopolización de la misma, como ha mostrado Elías (1996),  implicó la disolución y la transformación de ciertos espacios sociales autosuficientes (feudos) caracterizados por la yuxtaposición, fragmentación y asimetría de las múltiples soberanías propias de la sociedad estamental, para dar origen a la “espacialidad estatal” organizada en torno a los derechos de propiedad, el mercado, la recaudación de impuestos, el aparato burocrático, el derecho único y el ejército (Bolívar, 2008, Anderson, 1979). Para esta lectura uno de los principales vínculos entre Estado y espacio radica en el proceso de consolidación del monopolio de la violencia, a partir del cual ésta deja de ser una relación (social) más “tan natural como una hambruna o una sequía” (Bolívar, 2008) para constituirse en un “acto” específico reservado sólo al Estado.

Este proceso de monopolización de la violencia ligado a los derechos de propiedad no fue sólo histórico sino fundamentalmente “espacial”, pues supuso la demarcación de un adentro y un afuera, i.e. la unificación territorial y el trazado de fronteras jurídico-políticas que, aunque artificiales operan u operaban sobre la base material del espacio físico geográfico. El modelo del Estado “jardinero” que distingue entre  “jardín y maleza” (Bauman, 1997) se extiende a través de la colonización a América Latina pero no logra realizarse plenamente debido, según la variante que asuma el mito, a la influencia del clima, del “territorio”, de la melancolía del indio, de la inexistencia de la burguesía, del mestizaje, de la debilidad de sus economías, etc., permaneciendo aquélla siempre como un afuera salvaje, como un “espacio por colonizar” antes que por “nacionalizar”.

En este sentido, la recuperación de la categoría “espacio” por la teoría social crítica permite revisar estos mitos y sobre todo considerar cómo el “territorio” estatal pretendidamente homogéneo y horizontal puede ser visto como el centro de las disputas entre el Estado y múltiples actores sociales que contienden por el trazado de nuevas líneas demarcatorias, i.e. por la delimitación de nuevos espacios de poder. Teóricos como el antropólogo indio Akhil Gupta (1995) ha propuesto realizar “etnografías de Estado” que revelan cómo las instancias estatales (oficinas públicas, por ejemplo) de control del vida social están espacializadas e incorporadas en las “rutinas espaciales” de los pobladores locales, y a la vez en continua lucha por la redefinición de sus formas de organización. William Sewell (2001) por su parte, se centra en la importancia que adquieren ciertos lugares para la acción y la resistencia sociales, en la capacidad de generar “zonas seguras” o “santuarios”, tanto de los movimientos sociales, como de ciertas formas de guerrilla o de delincuencia.

Las transformaciones que afectan a lo que se entendía por el “territorio estatal”, en la medida en que éste estaba histórica y espacialmente ligado al monopolio de la violencia, también consisten en nuevas formas de violencia que exigen ser pensadas desde categorías específicas que den cuenta de sus nexos espaciales. Tal es el caso de la noción de “nuevas guerras” (Kaldor, 1999): un nuevo tipo de violencia organizada propia de la era de la globalización y de la pérdida de autonomía decisional del Estado, donde se desdibujan las diferencias entre “guerra”, “crimen organizado” y violaciones a gran escala de los derechos humanos, jugando el terror contra la población civil un papel central.

Bibliografía

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Objetivos (trianuales)

 

Objetivos generales

 

1- Promover un ámbito de reflexión sobre la importancia de la recuperación de la categoría "espacio" dentro del pensamiento crítico latinoamericano para la comprensión de los fenómenos sociales contemporáneos vinculados a la crisis del Estado-nación y la redefinición de sus fronteras.

2- Propiciar la construcción de una red conceptual en el marco de una epistemología crítica con clivaje en la categoría "espacio" que dé cuenta del proceso de desplazamiento y resemantización que afecta a las categorías modernas de "espacio-tiempo"; "nación", "Estado"; "ciudadano", "territorio", etc; así como de la emergencia de nuevos conceptos alternativos.

 

Objetivos específicos

Caracterizar los problemas epistemológicos desde la categoría "espacio", vinculados a los fenómenos sociales contemporáneos latinoamericanos.

Reconocer la perspectiva epistemológica que se gesta a partir de la emergencia de un léxico que da cuenta de la experiencia territorial contemporánea.

Reconocer en los aspectos teóricos, filosóficos y metodológicos de las temáticas abordadas, los puntos de tensión a partir de los desplazamientos y resemantizaciones de las categorías modernas de "espacio-tiempo"; "nación", "Estado"; "ciudadano", "territorio".

Analizar la narrativa que cuestiona la construcción del Estado-nación, anclada en las categorías modernas y señalar los puntos de encuentro y ruptura con las nociones de espacio, comunidad y sociedad política.

 

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Integrantes: 

Directora: Zenaida M. Garay Reyna 
Co-Directora: Marcela Rosales
Integrantes: Lorena Antezana, Carla Eleonora Pedrazzani,  Rogerio Giugliano, Silvana Reneé Suárez, Claudio Alonso Monge Hernández, Santiago Llorens, Pablo Uc, Mariana Umanzor Solano, Roy Fernando Rodriguez Nazer, Mariela Analía Pistarelli, Andrés Aunta Peña, Luis Ventura Fernández

 

 

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Antecedentes

 

Las doctoras Rosales y Garay Reyna dictaron el Seminario de posgrado “Territorialidades, nacionalidades, ciudadanías”, cátedra Florestan Fernandes, CLACSO (por concurso ante tribunal internacional), desde el Centro de Estudios Avanzados (CEA), durante el año 2011. Por otro lado, estas actividades posibilitaron la publicación de ponencias y artículos diversos. Las Directoras presentadas, son egresadas del Centro de Estudios Avanzados, por el Doctorado en Ciencia Política, desarrollando actividades vinculadas con otros Programas de Investigación del CEA. En el caso de la Dra. Marcela Rosales, en el Programa “Racionalidad social, modernidad, identidad y subjetividad en América Latina” como adscripta, y la Dra. Zenaida Garay Reyna, como miembro del Programa “Democracia y ciudadanía en Sudamérica”, habiendo sido directora de un proyecto de investigación avalado y financiado por Secyt (2010-2011). Además ambas co-directoras, han complementado sus estudios con el Posdoctorado “Programa Multidisciplinario de formación Continua para Doctores en Ciencias sociales, Humanidades y Artes” (CEA- UNC).

 

Entre las actividades desarrolladas, a partir de la aprobación por parte de  CLACSO (condición de inicio  de las actividades del Programa) desde 2013,  se destacan (ver informe 2014):

 

·         Rosales, Marcela (2013): Co-organizadora del III Coloquio Internacional Hobbes, Córdoba, Argentina, Octubre de 2013. Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba

·         Garay Reyna, Zenaida y Rosales Marcela, (2013): Encuentro Precongreso “Compartiendo saberes y experiencias de investigación” Viernes 8 de noviembre  Programas que participaron 1. “Estudios sobre la Memoria” (Dir. Héctor Schmucler) 2. “La espacialidad crítica en el pensamiento político-social latinoamericano” (Co-dir: Zenaida Garay Reyna y Marcela  Rosales) 3. “Democracia y ciudadanía en Sudamérica”. (Dir . María Susana Bonetto) 4. “Globalización, Gobernanza, Derechos (Humanos) y Bienes Públicos” (Dir . Carlos Juárez Centeno ) CEA- UNC.

·         Rosales, Marcela (2013): Dictado del Curso de Posgrado “Más allá del Leviatán, más acá del Sujeto Trascendental. Multitud, Ciudadanía y Derechos humanos en espacio heterogéneo”, Centro  de Estudios Avanzados (UNC).

·         Participación en la publicación del  número  especial  de la Revista Estudios,  Las  Ciencias Sociales en Argentina: Temas y debates. (2014): “Espacios geoeconómicos en la construcción de identidades colectivas. Territorialidades en tensión”, en Garay Reyna, Zenaida y Rosales, Marcela en Estudios. Córdoba: CEA- Ferreyra Editor. 2014 vol. n°30. p177 - 195. ISSN  0328-185X.

·         I ENCUENTRO INTERNACIONAL DEL GRUPO DE TRABAJO CLACSO “LA ESPACIALIDAD CRÍTICA EN EL PENSAMIENTO POLÍTICO-SOCIAL LATINOAMERICANO: NUEVAS GRAMÁTICAS DE PODER. TERRITORIALIDADES EN TENSIÓN”. En el marco del II Encuentro de Estudios Sociales de  América Latina. Córdoba (Doc. Cs Pol. / DESAL- UNC y UNILA-BRASIL), 12, 13,14 y 15 de noviembre de 2014 ( se adjunta informe del encuentro)

 

Investigaciones colectivas:

LA ESPACIALIDAD CRÍTICA EN EL PENSAMIENTO POLÍTICO-SOCIAL LATINOAMERICANO:NUEVAS GRAMÁTICAS DE PODER, TERRITORIALIDADES EN TENSIÓN

Director/a y Codirector/a si tuviera: Dra.Marcela Rosales; Dra. Zenaida Garay Reyna.

Integrantes: Silvana René Suárez, Facundo Martín García, Carla Giannina Acosta Navarro, Rogério Gimenes Guigliano, Mariana Solano Umanzor, Claudio Alonso Monge Hernández , Lorena Antezana Barros, María Nazareth Serra, Mariana López de la Vega , Pablo Uc,  y Luis Ventura.

 Entidad que acreditó el proyecto:  CLACSO (2013))


Investigaciones individuales:

Denominación del Proyecto: LÓGICAS DE PRODUCCIÓN Y APROPIACIÓN DEL ESPACIO URBANO. Análisis de los procesos y condiciones de inserción sociopolítica y territorial de los sectores populares en la ciudad de Córdoba

Investigador que lo desarrolla:  Carla Pedrazzani

Directora y Codirector: Dr. Mariano Féliz y Mgter. Claudio Tecco

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Denominación del Proyecto: “Sexualidad, sociedad y política. Programa de investigación en torno al aborto en Chile”,

Investigador que lo desarrolla: Lorena Antezana ( Directora Alterna)

Directora alterna (2014 - 2015). Investigadora responsable: Irma Palma. Universidad de Chile.

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Denominación del Proyecto:  Desenvolvimento e o sul global: as mediações de Brasil e Índia

Investigador que lo desarrolla: R. Giugliano

Director: Dr. Marcelo Rosa

Resumen:

A tese descreve o resultado de pesquisa realizada entre os anos de 2012 e 2013 no Brasil e Índia. Trata-se de uma investigação de caráter sociológico que se debruça sobre o fenômeno contemporâneo do desenvolvimento. O foco de análise é a difusão das Transferências Diretas de Renda (TDR) como estratégia de proteção social e combate à pobreza, processo iniciado em meados da década de 1990 e ainda em curso até os dias atuais. A pesquisa procura demonstrar o papel de mediação que Brasil e Índia exercem sobre a difusão de tais políticas que se configuraram a partir da globalização, dos valores neoliberais e da ação das agencias multilaterais de desenvolvimento.

Os estados nacionais da América Latina tiveram papel relevante no desenho das políticas contemporâneas de TDRs para o combate à pobreza o que demonstra a efetividade da ação mediadoras dos mesmos na matriz mundial do desenvolvimento. Apesar de muitos autores contemporâneos afirmarem que as transferências diretas de renda são políticas desenvolvidas e difundidas por agentes institucionais do sul global, os resultados descritos ao longo da tese apontam para a relevância tanto dos canais de cooperação sul-sul quanto norte-sul no processo de difusão destas políticas.

A pesquisa foi desenvolvida com base em uma abordagem crítica a narrativa hegemônica do desenvolvimento comum às agências internacionais como o Banco Mundial. Adota-se, ao longo desta tese, uma abordagem em que o espaço, como categoria epistemológica, assume papel central. Para tal foram incorporados aspectos da proposta teórica-metodológica da teoria ator-rede, do pensamento decolonial e do debate contemporâneo sobre as novas territorialidades

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Denominación del Proyecto: ABYA YALA: UNA RECONFIGURACIÓN DEL TIEMPO-ESPACIO COLONIAL DE AMÉRICA LATINA. Representaciones y prácticas geopolíticas decoloniales en las regiones mesoamericana y andina durante la segunda mitad del siglo XX

Investigador que lo desarrolla: Pablo Uc

Resumen:

La investigación propuesta, tiene como objetivo central discutir los alcances de la virtual descolonización conceptual y política de América Latina –entendida como una región construida geo-históricamente a través de diseños coloniales e imperiales a lo largo de los últimos cinco siglos- a partir de los principales imaginarios (discursivos) y prácticas geopolíticas anticoloniales y de resistencia representadas en la concepción de la AbyaYala. Particularmente desde la experiencia empírica de las regiones mesoamericana y andina. De allí, que se problematice el horizonte conceptual sustentado en la idea macro continental de la AbyaYala, una re interpretación territorial del continente americano y discurso geopolítico contra-espacial, cuyo contenido simbólico e imaginario -derivado de la voz orginaria kuna-, ha cobrado también un significado geopolítico alternativo y decolonial que concreta las demandas –institucionalizadas social y trans-regionalmente- de las cumbres de los pueblos originarios y afrodescendientes del continente americano en los años más recientes.

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Denominación del Proyecto:  La construcción simbólica del sujeto productor agropecuario de avanzada en los medios masivos de comunicación. El caso del suplemento Clarín Rural.

Investigador que lo desarrolla: Roy Fernando Rodríguez Nazer

Resumen:

El trabajo a realizar intentará analizar diferentes variables discursivas, buscando establecer tendencias y regularidades en el discurso periodístico del Suplemento Rural del diario Clarín en relación a la construcción social del sujeto productor de soja en Argentina. entre los años 1995 y 2010. El análisis intentará confirmar la hipótesis de qué para la implantación del modelo productivo del monocultivo de soja en Argentina fue necesaria una construcción simbólica de la que participaron instituciones diversas en donde se realzaban las virtudes del modelo y se ocultaban los defectos o efectos no deseados, muchas veces desde columnas de opinión con tinte cientificista y en otras personalizándolos en productores exitosos, eficientes y social y ambientalmente responsables.

Este análisis intentará establecer regularidades discursivas en diferentes planos: el ideológico, el productivo y el social, identificando discursos y emisores y relacionándolos con el entramado de intereses que se ponen en juego en la construcción de los discursos periodísticos destinados a sostener la puesta en marcha de un modelo productivo hegemónico.

Supone que la puesta en marcha de este modelo productivo hegemónico que necesitó primero de un discurso hegemónico en el sentido tomado por Marc Angenot.

Además, apuntaremos a decodificar las relaciones emisor – receptor dentro del discurso periodístico específico siguiendo la idea de Pierre Bourdieu, quien sostiene que la relación de comunicación entre un emisor y un receptor, fundada en la transcripción y el desciframiento, por consiguiente en el establecimiento de un código, o de una competencia generadora, el intercambio lingüístico es también un intercambio económico que se lleva a cabo en una cierta relación simbólica de fuerzas entre un productor,  provisto de un cierto capital lingüístico, y un consumidor (o un mercado), apto para procurar un cierto beneficio material o simbólico.  Dicho con otras palabras, los discursos no son únicamente (o lo son sólo excepcionalmente) signos destinados a ser comprendidos, descifrados; son también signos de riqueza destinados a ser valorados apreciados y signos de autoridad destinados a ser creídos y obedecidos” .

Por último analizaremos el discurso periodístico siguiendo las categorías propuestas por Teun Van Dijk en el análisis de la noticia como discurso: microestructuras, macroestructuras, estructura temática de la noticia y del suplemento en el que están contenidas; superestructura del texto, título y resumen, encabezamiento y consecuencias.

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Denominación del Proyecto: “Regímenes Internacionales y Derechos Humanos. El Derecho a la Información en el Sistema Interamericano”.

Investigador que lo desarrolla: Zenaida Garay /co- directora)

Director: Carlos Juárez Centeno

Resumen:

El  proyecto  tiene por objetivo evaluar la incidencia de los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y los pronunciamientos de la Corte Interamericana en materia de derecho a la información y la influencia en la jurisprudencia y la creación de legislación argentina.

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Denominación del Proyecto: Prácticas discursivas de la seguridad/inseguridad: articulaciones entre el discurso especializado y las narrativas periodísticas que configuran las políticas de la vida en Catamarca.

Investigador que lo desarrolla: Mariela Analía Pistarelli

Directora: Dra. Mariana Cucatto.

Co- Directora: Dra. Elsa Ponce.

Resumen:

Este trabajo resulta de especificar como objetivo los modos como se resignifican en tiempos de capitalismo global las categorías de seguridad/inseguridad, enlazadas a las exclusiones provocadas en el orden colonial de la modernidad, explorando las particularidades de articulación que asume la relación entre la política y el gobierno de la vida en Catamarca.

Tomando distancia de las interpretaciones más tradicionales que confían la vida a la dirección externa de la política y avanzando en la significación de los hechos para pensar a la política en la forma misma de la vida, se define la conveniencia metodológica de abandonar el rol de mediación ordenadora de las categorías políticas modernas de sujeto, soberanía y política, para construir un itinerario biopolitico desde el cual explicar cómo la humanidad del hombre, apartada de la forma jurídico- política, queda expuesta a lo que puede salvarla tanto como aniquilarla.

En el marco del paradigma inmunitario y de la soberanía que ofrecen Espósito y Agamben,así como el de la colonialidad del poder, de Quijano se opta por una descripción genealógica del funcionamiento de dispositivos de disciplinamiento de los cuerpos y el régimen de penalización de delitos, en los últimos cinco años y en el espacio social local.

Se propone un camino de exploración de las nuevas modalidades funcionales que asume la distinción moderna entre poblaciones blancas y no-blancas, de las cuales se reapropian los dispositivos del ordenamiento social actual y abonan la construcción de identidades exiliadas de un escenario social seguro.

Y particularmente, las modalidades de gestión de la seguridad que moldean las políticas territoriales y poblacionales del gobierno, abonando la tesis de que la relación entre el gobierno y la vida de la población ha tenido como ejes la recurrente producción de perfiles de sujetos peligrosos y no peligrosos y de espacios sociales seguros e inseguros, una  red en la que se articulan múltiples regímenes de poder, que no solo derivan de la estructura económica, sino que incluyen también  un orden geocultural.

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Denominación del Proyecto:  Análisis  regional  del Noroccidente de Caldas a partir de la conectividad y la centralidad

Investigador que lo desarrolla: Andrés Mauricio Aunta Peña

Director: Profesor Otto Quintero

Resumen:

Se  busca comprender la planeación regional a partir del análisis del Nor-occidente de Caldas, para determinar mediante categorías explicativas de integración territorial (conectividad, centralidades y capacidades), cómo están ocurriendo las dinámicas regionales en este territorio específico, evidenciando continuidades y rupturas (convergencia), e indicando potencialidades y limitaciones para su desarrollo. Estas categorías explicativas, serán analizadas a la luz del proceso de Construcción de Visión Subregional que distintas autor idades, instituciones y organizaciones en el Nor Occidente de Caldas vienen adelantando con el apoyo del Departamento Nacional de Planeación (DNP), para aportar bases analíticas como insumo a este proceso de planeación estratégica territorial.

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Denominación del Proyecto:  Disputas por el lugar: Infraestructuras y procesos de integración. El caso de la IRSA.

Investigador que lo desarrolla: LUIS VENTURA FERNÁNDEZ

Director y Codirector: HERIBERTO CAIRO CAROU y JAIME PRECIADO

Resumen:

La expansión de la frontera extractivo-exportadora sobre la región del Escudo de las Guyana, y de toda la región amazónica, en los primeros quince años del siglo XXI ha generado y despertado la conflictividad por el control de los territorios y del acceso a los recursos naturales. Particularmente en el campo de la minería a gran escala, la proyección de expansión de este sector extractivo en las próximas décadas es muy intenso.

Al mismo tiempo, la capacidad organizativa de los pueblos indígenas ha  durante los últimos años y el avance en el marco, nacional e internacional, de derechos colectivos dibuja un nuevo escenario en esta disputa por el territorio. En este nuevo escenario, los actores locales están más organizados y articulados en diversos niveles y escalas y han conseguido consolidar un marco de derechos amplio y garantista.

Con el proyecto de investigación pretendemos analizar, en un primer momento, las condiciones en las que se da este aumento de la conflictividad socioambiental, identificando actores, estrategias, escalas y posibilidades. Este análisis es construido a partir de una doble aproximación progresiva, concomitante y contextual al campo de estudio, situado en el Escudo de las Guyanas. Una primera aproximación histórica, que recoge la dinámica del modelo extractivo como eje del proceso de colonización hasta nuestros días; y una segunda aproximación espacial, que observa la expansión de este modelo en toda América Latina, en la región amazónica y, finalmente, en el Escudo de las Guyanas.

A partir de las contribuciones de la Ecología Política, la Antropología de la Territorialidad, la Geografía Política y el acercamiento a los saberes alternativos, priorizando autores y visiones latinoamericanas, queremos elaborar una explicación del fenómeno que consiga articular los niveles macro, regional y local. Para ello, nos serviremos del eje conceptual marcado por el conjunto de territorio, territorialidad y lugar en el escenario global en el que nos encontramos.

 

 

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